viernes, 8 de octubre de 2010
10 DE OCTUBRE
15:38
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2Re 5,14-17
Volvió Naamán al profeta y alabó al Señor
Salmo 97(1-4)
El Señor revela a las naciones su salvación.
2Tim 2,8-13
Si perseveramos, reinaremos con Cristo
Evangelio Según San Lucas 17,11-19
Reflexión
Jesús, al ver a los diez leprosos, los envía a presentarse a los sacerdotes, cuya función, entre otras, era en principio la de diagnosticar ciertas enfermedades, que, por ser contagiosas, exigían que el enfermo se retirara por un tiempo de la vida pública. Una vez curado, debía presentarse al sacerdote para que le diera una especie de certificado de curación que le permitiese reinsertarse en la sociedad. Pero el relato evangélico no termina con la curación de los diez leprosos, pues anota que uno de ellos, precisamente un samaritano, se volvió a Jesús para darle las gracias.
- ¿Tengo personas, en el círculo en que me muevo, a las que he marcado para mí con una señal de segregación o marginación?
- ¿Quiénes son las personas más pobres y marginadas (los actuales "leprosos") del entorno en que vivimos?
- ¿Cuál es nuestra proyección concreta hacia esos desvalidos?
Estar a los pies de Jesús es la postura del discípulo que aprende del maestro. Los otros nueve, que eran judíos, demostraron con su comportamiento el olvido de Dios que tenían y la falta de educación, que impide ser agradecidos. Sólo un samaritano, el oficialmente heterodoxo, el hereje, el excomulgado, el despreciado, el marginado, volvió a dar gracias. Sólo éste pasó a formar parte de la comunidad de seguidores de Jesús; los otros quedaron descalificados.
Tal vez, los cristianos, estemos demasiado convencidos de que sólo los de dentro, los de la comunidad, los de la parroquia o iglesia somos los que adoptamos los mejores comportamientos. Con frecuencia hay gente mucho mejor fuera de nuestras iglesias. En el evangelio de hoy es precisamente uno venido de fuera, despreciado por los de dentro, el único que sabe reconocer el don recibido de Dios, dando una lección magistral a quienes, a pesar de haber sido curados, no supieron que la verdadera curación comienza con la salud del cuerpo, pero culmina en el seguimiento de Jesús que da vida a quien se acerca a él.
martes, 28 de septiembre de 2010
VE A LA HORMIGA, OH PEREZOSO, MIRA SUS CAMINOS, Y SÉ SABIO.
13:06
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La hormiga es usada por los escritores sagrados y seculares como ejemplo de laboriosidad y previsión. Trabaja arduamente en el verano para sobrevivir en los tiempos difíciles del invierno.
El sabio Salomón nos invita a observar la vida de estos pequeños insectos como un ejemplo de persistencia, coraje y diligencia. Observar es, tal vez, una de las grandes virtudes de la sabiduría. Pasamos por la vida como locos, corriendo agitados, sin tiempo para observar la salida del sol, el resplandor de la luna, o hasta el simple gesto del perro que mueve la cola cuando regresamos a casa. Esa falta de observación, hace de nosotros personas insensibles, vacías. Meros robots, que realizan un trabajo eficiente, pero que no disfrutan de la vida.
De la hormiga aprendemos que la vida es lucha, y que para salir victoriosos se necesita laboriosidad, orden y previsión.
Las hormigas no esperan a que haya “grandes proyectos” para comenzar el día trabajando. Comienzan con lo que tienen a mano. Cumplen día a día con su deber, no se detienen, simplemente avanzan. Son muchas, y la suma de muchos pequeños trabajos resulta en un proyecto fabuloso, porque si observamos con una lupa el nido de las hormigas, veremos una obra extraordinaria de ingeniería que los seres humanos difícilmente lograrían realizar.
Pero, hay más. Las hormigas trabajan como un ejército. Hay orden y disciplina. No hay grandes realizaciones sin orden. Al perezoso no le gusta trabajar ni observar el orden. El resultado es hambre, miseria y fracaso.
De todas las lecciones que la hormiga nos enseña, la que más me impresiona es la previsión. La hormiga no consume todo lo que encuentra. Guarda, ahorra, almacena. Y al hacer eso, ni pasa hambre, ni desatiende las necesidades de la familia. Eso sería avaricia. Instintivamente, sabe que el invierno vendrá y que no habrá condiciones favorables para trabajar; por tanto, hace provisión y cuando las inclemencias del frío llegan, mientras otros animales pasan hambre, la hormiga está alimentada y protegida en su hormiguero.
¿Qué puedes aprender de la hormiga?
¿Cuánto falta para el invierno de tu vida?
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Domingo 5 de Septiembre de 2010
19:28
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23º. Domingo del Tiempo Ordinario
Sab 9,13-18:
¿Quién comprende lo que Dios quiere?
Salmo 89 (3-17):
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en
generación.
Film 9-10.12-17:
Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano
querido
1. Evangelio según San Lucas 14, 25-33
Caminaba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: «Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. «Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: “Este comenzó a edificar y no pudo terminar.” O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10.000 puede salir al paso del que viene contra él con 20.000? Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.
Punto central del evangelio: El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.
2. Resumen para reflexionar
Jesucristo nos invita a ser inteligentes: hay que planificar bien la vida para no caer en la vulgaridad de quedarnos a medio camino de la meta ideal. Y si los obstáculos, aunque sea la misma familia, nos impiden alcanzarla, es necesario dejarlos a un lado.
3. Interrogantes para reflexionar
- ¿Qué es necesario para ser discípulo de Jesús?
- ¿Basta con seguir tras Él?
- ¿Qué significa seguir a Jesús?
- ¿A qué renuncio actualmente en virtud de mi seguimiento de Cristo?
4. Conclusión personal:
Ser discípulo de Jesús exige una preparación intensa, como la de aquellos que van a comenzar una casa o comenzar una guerra. Para seguir a Cristo, se debe preguntar: ¿Cuánto me falta para no poseer nada?. Para seguir a Cristo la única exigencia es la renuncia y la entrega total al servicio.
5. Conclusión comunitaria:
Tal vez el ideal de construir el mejor mundo posible no podamos alcanzarlo, como Cristo y San Pablo no pudieron acabar con la esclavitud de su época, pero es importante que la levadura de los grandes ideales humanistas, subyacentes al cristianismo, sean fermento de cambio en un mundo donde la opresión y el abuso del prójimo están en la base de nuestros mezquinos pensamientos.







