Nuestra Señora de la Consolata

Querida Señora nuestra ruega por nosotros.

2º Encuentro de Universitarios y Profesionales

Jesús Camino Verdad y Vida. Sn Juan 14:6---Lideres en la Nueva Evangelización.

Pastoral Universitaria y Profesional

Te invitamos a ser parte de este grupo donde podrás encontrar tu identidad cristiana a través de tus estudios y profesiones, !!Te Esperamos!!.

Pentecostes-Ven Espirítu Santo

Somos el pueblo de Dios, la Iglesia que el dirige, líderes del Evangelio de Cristo.

Señor Jesus

Tu Palabra resuena en Nuestro interior y solo así escuchamos y proclamamos tu grandeza.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Jóvenes para cristo en la red, proyecto de comunicación de radio por Internet.


Jóvenes para cristo en la red, proyecto de comunicación de radio por Internet.

Ponente: Habib Hernandez Taboada.
          productor de radio y televisión
          Doc Universitrario-Umb-Itae

Justificación:

Los medios de comunicación (incluimos aquí los "mass media" - medios de comunicación social - y también los "self media" - como el teléfono, el vídeo o las videoconsolas, la Internet-), con sus múltiples  dimensiones (informativa, comunicativa, formativa, gestora y de entretenimiento) nos proporcionaron un abanico de funcionalidades que sin duda contribuyeron a una mejor satisfacción de algunas de nuestras necesidades, al tiempo que indujeron cambios sustantivos e inéditos hasta el momento en la vida de las personas y en la organización social.

Por tal razón se hace necesario aprovechar este cambio y el dominio que tienen los jóvenes de estas.

Objetivo:

Crear una emisora por Internet, producida por jóvenes y para jóvenes, con el objetivo de difundir a través de las redes sociales mensajes y actitudes de cambio que repercuten en beneficio de la comunidad.

La convocatoria se hará en las celebraciones eucarísticas y esta dirigida a jóvenes estudiantes de últimos años de bachillerato y universitarios entre los 17 y 23 años.

Espero que todos participemos activamente de esta iniciativa que pretende acercar mas a los jóvenes al servicio de Cristo. 

COMPARTIR!!!!

 




Por ,muy duro que que sea tu andar, 
no estas sol@, solo confía y fortalece tu Fe.

Habib Hernández Taboada
vice-presidente
Caluroso saludo, quiero recomendarles el siguiente vinculo solo dale click y disfrútalo, si te gusto compártelo tambien.
 
buen día,

HABIB HERNANDEZ TABOADA
VICE-PRESIDENTE.
 

jueves, 22 de septiembre de 2011

JMJ Resumen

Jóvenes para Cristo

Jóvenes para Cristo
La fe no es fruto del esfuerzo humano, de su razón, sino que es un don de Dios y que tiene su origen en la iniciativa de Dios.
Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos y que tú fe sirva igualmente de apoyo para la de otros.  Para el crecimiento de nuestra amistad con Cristo es fundamental reconocer la importancia de nuestra vinculación en las parroquias, comunidades y movimientos, así como la participación en la Eucaristía de cada domingo, la recepción frecuente de los sacramentos, el cultivo de la oración y la meditación de la Palabra de Dios.  Por tanto, no  guardemos a Cristo para nosotros mismos.  Comuniquemos a los demás la alegría de nuestra fe.
Los esperamos muy puntuales este domingo 25 de Septiembre a las 4:30 pm en el salón parroquial para nuestra reunión de Pastoral Universitaria y Profesional.  Por favor confirmar su asistencia por este medio.

sábado, 10 de septiembre de 2011

¿Perdonar? ¿Y cómo se come eso?...

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Mateo 18, 21-35. Tiempo Ordinario. El perdón no es una cuestión de sentimientos, sino de voluntad. Lo importante es querer perdonar.
Autor: P. Sergio A. Cordova LC | Fuente: Catholic.net

Oración

Jesús, ten compasión de mí y perdona mis distracciones. Permite que sepa disfrutar plenamente de este momento de intimidad contigo. Te suplico que sea tu Espíritu Santo quien me guíe para que crezca mi amor a Ti y a los demás.

Petición

Señor, que sepa perdonar sinceramente cualquier ofensa que reciba en este día.

Meditación

«Los límites del mal los delimita la Divina Misericordia. Esto no implica que todo el mundo se salve automáticamente por la Divina Misericordia, disculpando así todo pecado, sino que Dios perdonará a todo pecador que acepte ser perdonado. Por eso, el perdón, la superación del mal, pasa por el arrepentimiento. Y si el perdón constituye el límite al mal (¡cuántas lecciones se podrían sacar de esta verdad para superar los conflictos armados!), la libertad condiciona, en cierto modo, a la Divina Misericordia. Dios, en efecto, arriesgó mucho al crear al hombre libre. Arriesgó que rechace su amor y que sea capaz, negando en realidad la verdad más honda de su libertad, de matar y pisotear a su hermano. Y pagó el precio más terrible, el sacrificio de su único Hijo. Somos el riesgo de Dios. Pero un riesgo que se supera con el poder infinito de la Divina Misericordia» (Benedicto XVI, 30 de abril de 2011).

Reflexión:

Cuenta una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto. En un determinado punto del viaje discutieron, y uno le dio una bofetada al otro. Éste, profundamente ofendido, sin decir nada, escribió en la arena: -“Hoy, mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro”. Siguieron adelante y divisaron un oasis. Torturados por la sed, ambos echaron a correr y el primero que llegó se tiró al agua de bruces sin pensarlo y, de pronto, comenzó a ahogarse. El otro amigo se tiró al agua enseguida para salvarlo. Al recuperarse, tomó un estilete y escribió en una piedra: -“Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida”. Intrigado, el amigo le preguntó: -“¿Por qué después que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en una piedra?”. Sonriendo, el otro le respondió: -“Cuando un gran amigo nos ofende, debemos escribir en la arena, porque el viento del olvido se lo lleva; en cambio, cuando nos pase algo grandioso, debemos grabarlo en la piedra de la memoria del corazón, donde ningún viento en todo el mundo podrá borrarlo”.

El Evangelio de hoy nos habla del perdón. Y, para ejemplificarlo, nuestro Señor nos cuenta la bellísima historia de dos siervos que debían dinero a sus amos. Pero con la diferencia de que uno de ellos debía a su señor diez mil talentos y el otro cien denarios. ¿Sabes tú lo que es un talento? Es una medida de la antigüedad que consistía en llenar hasta el copete un enorme platillo de balanza con monedas de oro puro. ¿Puedes imaginarte la cantidad de oro que cabría en diez mil platillos de esos? ¡Una cifra astronómica! Y... ¿un denario? Era la unidad comercial de uso común. Podríamos decir hoy, un peso. ¡Compara la diferencia tan abismal!

Pues bien. El primer hombre de la parábola debía a su señor una fortuna descomunal. ¿Cómo podría pagar esa suma tan exageradamente enorme? ¡Estaba en chino! ¿Qué había hecho para endrogarse de tal manera? Para pagarla... le iba a exigir toda una vida de esclavitud a él y a su familia. Y es lo que dice el amo: mandó a sus siervos que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. Y este hombre se postra a los pies de su señor, llorando y suplicándole: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”. Y nos cuenta la parábola que el amo tuvo compasión de ese siervo y lo dejó marchar perdonándole la deuda. ¡Qué generosidad tan infinita! Seguramente que ese dueño, o era demasiado rico y millonario, o la parábola nos quiere dar a entender otra cosa....

Pero sigamos con nuestra historia. Al salir de la presencia de su señor -nos cuenta el Evangelio- encuentra éste a un compañero que le debía a él cien miserables pesitos. Y este tipo, agarrando del cuello a su camarada y casi estrangulándolo, le decía: “Págame lo que me debes”. Éste hizo lo mismo que él había hecho en presencia de su señor escasos minutos atrás: se postra ante él, como él mismo lo había hecho, y le suplica con las mismas palabras que él había empleado: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”. Pero éste se negó y lo metió en la cárcel hasta que pagara su deuda. Pero, ¿no le acababan de perdonar a él diez mil talentos de oro?... ¡Qué tipo tan desgraciado, tan mezquino y tan bastardo!... -y perdón por la palabra-. ¿No nos da rabia cuando lo imaginamos? Y con toda razón. Nos indignamos contra este hombre desalmado y sin madre. Así lo hizo el amo de la parábola... Nuestro Señor concluye lacónicamente: “lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.

¡Ah!, ahora sí entendemos perfectamente, con una claridad meridiana, lo que el Señor nos quería decir con la parábola: ese primer siervo al que se le perdonan los diez mil talentos de oro somos tú y yo. Y ese señor que perdona no es un amo cualquiera, sino Dios mismo. Y la deuda que se nos perdona es una cantidad infinita... Pero también ese siervo inmisericorde y sin entrañas podemos ser tú o yo mismo... ¡Muchísimo ojo con esto, amigo mío, que es de un calibre impresionante!

Esto no quita para nada que nos cueste perdonar. A todos nos cuesta. Pero no hemos de confundir “sentir” rabia cuando nos han ofendido y “querer” perdonar de corazón. El perdón no es una cuestión de sentimientos, sino de voluntad. Lo importante es querer perdonar y ofrecer al prójimo el perdón, aunque la propia sensibilidad siga alterada y como “encabritada”. Dios no quiere que no sintamos -¡no somos de palo!-, sino que aprendamos a perdonar, independientemente del sentimiento. Con la ayuda de Dios, poco a poco se irá sometiendo y apaciguando también este último, pero no es la condición para el perdón. ¿O creemos que Cristo sintió “muy bonito” cuando estaba siendo atormentado por sus verdugos en la cruz? ¿O que fue para Él un lecho de rosas todas las humillaciones, las bofetadas, las calumnias, las burlas, los azotes, la coronación de espinas, el escarnio de sus enemigos? Y, sin embargo, ahí está el ejemplo: “¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!”

Propósito

Esforzarme por eliminar todo rencor para aprender a perdonar como Dios me perdona.

Diálogo con Cristo

Si queremos aprender a perdonar, Señor, aquí tenemos el ejemplo y el motivo para hacerlo. Sólo así podremos rezar el Padrenuestro como verdaderos cristianos: “Perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.