Nuestra Señora de la Consolata

Querida Señora nuestra ruega por nosotros.

2º Encuentro de Universitarios y Profesionales

Jesús Camino Verdad y Vida. Sn Juan 14:6---Lideres en la Nueva Evangelización.

Pastoral Universitaria y Profesional

Te invitamos a ser parte de este grupo donde podrás encontrar tu identidad cristiana a través de tus estudios y profesiones, !!Te Esperamos!!.

Pentecostes-Ven Espirítu Santo

Somos el pueblo de Dios, la Iglesia que el dirige, líderes del Evangelio de Cristo.

Señor Jesus

Tu Palabra resuena en Nuestro interior y solo así escuchamos y proclamamos tu grandeza.

sábado, 26 de marzo de 2011

Tercer Domingo de Cuaresma

¿Quién de nosotros no le teme y huye a la soledad, a la tristeza, al vacío, al sufrimiento y dolor? ¿Quién no anhela ser feliz? Diariamente, incluso sin ser conscientes de ello, nos vemos impulsados por ese anhelo de felicidad que nos lanza a buscar incesantemente por aquí y por allá, probando de esto o lo otro, para encontrar aquella fuente en la que podamos apagar nuestra sed de felicidad. Todos nosotros podemos reconocer en este ir y venir de la samaritana al pozo en busca de un poco de agua, cómo en nuestra propia vida buscamos incesantemente un agua que apague una sed profunda, nuestra sed de felicidad.
Pero una cosa es saciar esa sed definitivamente y otra calmarla de momento. Muchos creen que van a resolver su sed de felicidad como la samaritana: “llenando” su vida, su vacío interior, su anhelo de ser felices, con la compañía, la seguridad, el afecto o incluso la satisfacción sensual que le producen ciertas relaciones. Si no encuentran agua en un “pozo” y fracasan, buscarán saciar su sed en otro “pozo”. Así andan de pozo en pozo, sin saber cómo resolver verdaderamente esa sed de felicidad. No hacen sino vivir llenando vacíos y “tapando huecos” de día en día, procurando llenar ese vacío de infinito con experiencias que lejos de apagar la sed la agudizan cada vez más, la hacen cada vez más cruel.
¿Cómo saciar definitivamente mi sed de felicidad? Cristo nos invita a acudir a Él. Él no solo tiene la respuesta: ¡Él es La Respuesta! Sí, el Señor Jesús nos permite comprender el origen de esta sed así como también el modo de saciarla definitivamente: «el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás» (Jn 4,14). Y es que la sed de felicidad que experimenta todo ser humano, que experimentamos tú y yo en lo más profundo de nuestro ser, es en realidad una sed de Dios, y como tal, no podrá ser saciada finalmente sino solamente por Él.
En este acudir a Cristo no se trata de renunciar a las fuentes de alegría de las que Dios lícitamente ha querido que gocemos en nuestro terreno peregrinar. Pero tampoco se trata de quedarnos en ellas, o de aferrarnos a ellas cuando Dios nos pide dar un paso más. Son una invitación a volver nuestros ojos a Dios mismo, la fuente de donde nos vienen tantas alegrías, para darle gracias y buscar en Él esa agua viva que apague definitivamente, y por toda la eternidad, nuestra sed de felicidad.

viernes, 4 de marzo de 2011

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER



En cada aroma que sientas en la tierra, en cada amor que rebeles con tu mirada, en cada abrazo que entregues, hay una mujer que demuestra que es mujer mostrando su amor.

Porque tú eres niña, joven, madre, abuela, y mucho más tu eres la confidente de Dios en el secreto de la vida, apasionada por tus metas y por quienes tu amas.

Solo podemos decirte.


¡FELIZ DIA!

viernes, 25 de febrero de 2011

DOMINGO 27 DE FEBRERO 2011

Continuamos este domingo con la enseñanza que da Jesús a sus discípulos en el monte. Recordemos que él está sentado, enseñando a todo aquel que se acerca a él y se sienta a sus pies, para escuchar su Palabra y comprometerse en su Escuela de vida y santidad.
El tema de hoy podríamos sintetizarlo en dos puntos claves y sencillos: la opción total por Jesús y la confianza plena en el Padre Dios.

Jesús no nos quiere divididos, con dos señores que dirijan nuestra vida. El que tiene su corazón dividido entre dos amores, no sabe darse en plenitud, se cuida, es egoísta e interesado, es oportunista e infiel. Puede parecernos exagerado, pero Jesús nos quiere todo para él. Es Maestro que atrae, que absorbe y centraliza nuestro corazón: o todo o nada. Él nos dice: “Tú no puedes estar dividido entre dos señores. Te quiero todo para mí, entregado plenamente a mí, porque yo me di totalmente a ti”.

 El segundo tema es la confianza serena y firme en Dios Padre. Para ayudarnos a comprender mejor la enseñanza, parte de una realidad permanente y concreta: la preocupación diaria por los asuntos fundamentales de la vida. ¿Quién de nosotros no se preocupa por la vida, por el alimento, la salud, el vestido y hasta por la estatura y el peso? Estos son temas que acosan permanentemente la mente y el corazón humano, y llegan a ser puntos tan fundamentales, que acaban por robarnos la paz y la tranquilidad diarias.

Seis veces aparece en este Evangelio de Mateo (6,24-34) el verbo griego merimnao , que significa “preocuparse, estar ansioso por”, pero una preocupación dañina, que se vuelve angustia. Y en todas las veces encontramos la misma insistencia: “No se preocupen”. Lo que Jesús quiere de sus discípulos es que llevemos una vida sabia, serena, firme, de confianza segura en Dios.

Para esto nos propone tres actitudes sencillas: observar – discernir – confiar. Observar las aves del cielo y las flores del campo, que ni siembran, ni cosechan, ni trabajan, ni hilan, y sin embargo reciben de Dios todo su alimento y su belleza, porque son producto maravilloso de sus manos.

Viene luego el discernir o reflexionar. ¿No valemos nosotros más que las flores y las aves? ¿No somos más importantes para Dios? Si Dios alimenta y cuida las aves y las flores, ¿no cuidará con más atención y alimentará con más amor, a quienes somos sus hijos? Las aves y las flores son criaturas de Dios, nosotros somos sus hijos amados.

Por eso, la consecuencia es confiar, ponernos en las manos maravillosas del Padre bueno, que nos conoce, sabe lo que necesitamos y quiere darnos todo lo que a diario construye nuestra vida. Si hay esta confianza serena, lo primero para nosotros será buscar el Reino y su justicia, porque todo lo demás se nos dará por añadidura.

Pero el problema está en que nuestra fe es pequeña y pobre, le damos más importancia a los problemas diarios y nos falta confianza en Dios. Por eso creemos, con frecuencia, que él nos abandona y se olvida de nosotros. La Palabra de hoy resuena fuerte en nuestro corazón. 

viernes, 26 de noviembre de 2010

“Señor Jesús, sabemos que vendrás a buscarnos para conducirnos al Padre. Permite que te acojamos con las manos llenas y el corazón encendido, y que toda nuestra vida sea una ofrenda de amor y alabanza al Padre Dios que nos ha creado para él.   AMÉN.”

Domingo 28 de Noviembre de 2010 1er. Domingo del Tiempo de Adviento

Is 2,1-5:                                
El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna
el Reino de Dios

Salmo 121, (1-9)
Vamos alegres a la casa del Señor.

Rom 13,11-14
Nuestra salvación está cerca.

Evangelio según San Mateo 24, 37-44

Punto central del evangelio: Estad en vela para estar preparados, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor

2. Resumen para reflexionar
Jesús, que conoce profundamente la mentalidad de su pueblo, previene a sus seguidores para que no repitan las mismas actitudes de la gente del tiempo de Noé. El pueblo se confió demasiado sintiéndose depositario de las promesas de Dios; saberse pueblo de la elección y de la alianza, tal vez alimentó demasiado su orgullo, pero no supo dar los frutos que dicho don implica. Del mismo modo, Jesús quiere que sus seguidores estén atentos y vigilantes para que no caigan en la misma tentación. Su segunda venida será primordialmente para recoger esos frutos propios de quienes viven y sienten en sus propias vidas los efectos reales de la salvación.

3. Interrogantes para reflexionar

  • Jesús nos habla de los signos de los últimos tiempos ¿cuáles son los signos prácticos de esperanza en nuestras comunidades?
  • ¿Qué valor les damos?
  • ¿Qué cambios voy a asumir para responder la invitación de Jesús?

4.  Conclusión personal:

Hoy, el evangelio nos motiva para que revisemos la virtud de la esperanza, y al mismo tiempo nos pone en guardia contra aquella actitud de simple “espera”. En la espera no necesariamente tengo que implicar mis energías o esfuerzos personales, pues lo que generalmente esperamos son eventos, personas o cosas que se pueden presentar o no, lo cual casi nunca depende de mí; la esperanza, por el contrario, implica todo mi empeño. Yo estoy seguro, desde mi fe, que el objeto de mi esperanza se realizará, y que mientras ello sucede yo debo estar en vigilancia manifiesta en mis obras.

5. Conclusión comunitaria:

Queda en este primer domingo de adviento la reflexión sobre la calidad de mi esperanza y de la esperanza que debo sembrar en el ambiente en donde transcurre mi vida cotidiana. El cristiano que está preparado es aquel que vive lo ordinario tan libremente, tan conscientemente, que esto lo mantiene despierto para lo inesperado, incluida la hora extraordinaria, la última, quizá traicionera.