Nuestra Señora de la Consolata

Querida Señora nuestra ruega por nosotros.

2º Encuentro de Universitarios y Profesionales

Jesús Camino Verdad y Vida. Sn Juan 14:6---Lideres en la Nueva Evangelización.

Pastoral Universitaria y Profesional

Te invitamos a ser parte de este grupo donde podrás encontrar tu identidad cristiana a través de tus estudios y profesiones, !!Te Esperamos!!.

Pentecostes-Ven Espirítu Santo

Somos el pueblo de Dios, la Iglesia que el dirige, líderes del Evangelio de Cristo.

Señor Jesus

Tu Palabra resuena en Nuestro interior y solo así escuchamos y proclamamos tu grandeza.

martes, 4 de septiembre de 2012

2° Encuentro Arciprestazgo Nuestra Señora de la consolota

Hacemos extensiva la invitación a participar en el 2° Encuentro Arciprestazgo Nuestra Señora de la consolota, el cual se llevará a cabo el día 14 de Octubre, lugar: Seminario Nuestra señora de la consolata a las 7:00 a.m, valor de la Inscripción $20.000, para mayor información o lnscripción enviar un correo a la dirección: p.u.jovenesparacristo@hotmail.com. ¡¡Esperamos contar con su compañia y activa participación!!


lunes, 3 de septiembre de 2012

¿COMO ES NUESTRO CULTO?


El esquema de la celebración eucarística tiene, como Asamblea y reunión que es, un esquema similar al de una reunión de amigos que recibe un anfitrión: se recibe a los que llegan, se habla y escucha, se come en común y se despide al terminar. Así hizo Jesús en la Última Cena ya que reunió a los Apóstoles (rito de apertura), les habló (Palabra), pronunció la bendición, les dio de comer y beber (eucaristía) y salieron hacia el monte de los Olivos (conclusión).
En la Asamblea eucarística se distinguen claramente cuatro partes:
A) LOS RITOS INICIALES: Sirven para recibir a los fieles y son la apertura. Sus objetivos son los de ayudar a formar y sentirse como comunidad y preparar a los fieles a oír y celebrar dignamente la Eucaristía. Estos ritos iniciales son los siguientes:
·         Procesión y canto de entrada: abre festivamente la celebración, fomenta la unión de los fieles y acompaña la procesión.
·         Veneración del altar: como símbolo de Cristo (beso ritual)
·         La señal de la Cruz: evoca nuestra iniciación cristiana y se invoca a la Trinidad.
·         Saludo a la Asamblea: Se establece aquí un diálogo de comunión entre el Presidente y la Asamblea.
·         Monición Inicial: Tiene por objeto explicar e implicar a todos en la celebración. Debe ser breve, incisa y preparada.
·         Acto penitencial: Todos somos pecadores y debemos pedir perdón. Este acto a su vez consta de varias partes:
o       Monición
o       Silencio
o       Confesión general
o       Absolución (que perdona los pecados leves del día).
·         El Kyrie: "Señor, ten piedad". No es penitencial sino que tiene sentido de aclamación a Cristo y petición de misericordia.
·         El himno Gloria: No fue compuesto para la Misa. Entró en la Eucaristía para la fiesta de Navidad y es un himno trinitario de alabanza.
·         La oración Colecta: (colecta=reunir). El sacerdote invita a orar, lee la oración y el pueblo ratifica con un AMEN.
B) LA LITURGIA DE LA PALABRA: Es junto con la eucarística, una de las dos partes esenciales de la Misa. Tiene a su vez varias partes:
·         El anuncio de la Palabra:
o       Introducción a las lecturas (monición)
o       Proclamación de la Palabra (se proclaman tres lecturas los domingos y solemnidades: profeta, apóstol y evangelista). La lectura evangélica es propia del diácono o del sacerdote mientras que las demás lecturas son ministerios propiamente laicales.
o       Aclamación a cada lectura.
o       Homilía
·         La oración: La Iglesia acoge, escucha y acepta la Palabra. Loselementos de la respuesta de los fieles a la proclamación hecha tiene varios elementos:
o       El salmo responsorial (se canta o se recita si no hay salmista)
o       Los silencios
o       El Aleluya (debe cantarse y de no hacerlo se puede omitir)
o       La profesión de fe
o       La plegaria universal o de los fieles. Se llama universal porque se suplica por las necesidades de todos los hombres. Debe poder ser asumida por todo el pueblo cristiano y al menos cuatro de las peticiones deben ser:
§         Por la Iglesia y sus necesidades
§         Por los gobernantes
§         Por los pobres y necesitados
§         Por todos los presentes
C) LA LITURGIA EUCARÍSTICA: Si hasta este momento la Asamblease ha centrado en la Palabra (ambón), ahora el centro pasa a los dones (altar). Esta liturgia se desarrolla en tres momentos sucesivos, tal como Jesús hizo en la Última Cena, a saber 1. Tomó el pan, el cáliz (preparación de los dones) 2.- Bendijo, dio gracias a Dios (plegaria eucarística) 3.- Partió y dio (rito de comunión) (OGMR 72).
·         Preparación de los dones: Consta a su vez de estos momentos:
o       La procesión de los dones (deben llevarse dones que se queden para el servicio o exorno del altar o bien que sean para los pobres y necesitados)
o       La preparación de los dones
o       La presentación de los dones (Bendito seas, Señor...)
o       El lavabo, que se hará en un lado del altar
o       La oración sobre las ofrendas, que se rubrica por el pueblo con un Amen.
·         Plegaria eucarística: Es el ápice de toda la celebración OGMR 30). En esta parte se llega a la máxima plenitud de expresión la acción de gracias y la alabanza. Se la ha llamado de diversas formas: plegaria eucarística, canon, anáfora. Es una oración de bendición que consta de los siguientes elementos:
o       La acción de gracias del Prefacio
o       La aclamación del Sanctus
o       La epíclesis o invocación al Espíritu Santo
o       El relato de la institución y la consagración
o       La anámnesis o memorial
o       La obligación
o       Las intercesiones
o       La doxología final
·         El rito de comunión: Forma una unidad con la plegaria eucarística, con un esquema lineal. Consta de las siguientes partes:
o       El padrenuestro
o       La paz (algunos liturgistas opinan que debería hacerse junto con el acto penitencial como signo de reconciliación que es)
o       La fracción del pan, que incluye la inmixtión (mezcla) y el Agnus Dei
o       La Comunión, con una preparación previa y oración posterior a la comunión
D) RITO DE CONCLUSIÓN: Tiene como objetivo el unir la celebración con la vida cotidiana. Ahora es el momento de dar los avisos de la comunidad para la semana y las actividades a desarrollar. Se saluda y se acaba con la bendición que puede ser simple o solemne (con tres apartados a los que el pueblo contesta AMEN). Tras el "Podéis ir en paz" la Asamblea se disuelve para ir a sus ocupaciones alabando al Señor.

martes, 21 de agosto de 2012

PREGUNTA DECISIVA


El evangelio de Juan ha conservado el recuerdo de una fuerte crisis entre los seguidores de Jesús. No tenemos apenas datos. Solo se nos dice que a los discípulos les resulta duro su modo de hablar. Probablemente les parece excesiva la adhesión que reclama de ellos. En un determinado momento, "muchos discípulos suyos se echaron atrás". Ya no caminaban con él.

Por primera vez experimenta Jesús que sus palabras no tienen la fuerza deseada. Sin embargo, no las retira sino que se reafirma más: "Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen". Sus palabras parecen duras pero transmiten vida, hacen vivir puescontienen Espíritu de Dios.

Jesús no pierde la paz. No le inquieta el fracaso. Dirigiéndose a los Doce les hace la pregunta decisiva: "¿También vosotros queréis marcharos?". No los quiere retener por la fuerza. Les deja la libertad de decidir. Sus discípulos no han de ser siervos sino amigos. Si quieren puede volver a sus casas.

Una vez más Pedro responde en nombre de todos. Su respuesta es ejemplar. Sincera, humilde, sensata, propia de un discípulo que conoce a Jesús lo suficiente como para no abandonarlo. Su actitud puede todavía hoy ayudar a quienes con fe vacilante se plantean prescindir de toda fe.

"Señor, ¿a quién vamos a acudir?". No tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y más convincente: Si no siguen a Jesús se quedarán sin saber a quién seguir. No se han de precipitar.No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.

Pedro es realista. ¿Es bueno abandonar a Jesús sin haber encontrado una esperanza más convincente y atractiva? ¿Basta sustituirlo por un estilo de vida rebajada, sin apenas metas ni horizonte? ¿Es mejor vivir sin preguntas, planteamientos ni búsqueda de ninguna clase?

Hay algo que Pedro no olvida: "Tú tienes palabras de vida eterna". Siente que las palabras de Jesús no son palabras vacías ni engañosas. Junto a él han descubierto la vida de otra manera. Su mensaje les ha abierto a la vida eterna. ¿Con qué podrían sustituir el Evangelio de Jesús? ¿Dónde podrán encontrar una Noticia mejor de Dios?


Pedro recuerda, por último, la experiencia fundamental. Al convivir con Jesús han descubierto que viene del misterio de Dios. Desde lejos, a distancia, desde la indiferencia o el desinterés no se puede reconocer el misterio que se encierra en Jesús. Los Doce lo han tratado de cerca. Por eso pueden decir: "Nosotros creemos y sabemos". Seguirán junto a Jesús.

José Antonio Pagola".
FTE: Parroquia San Vicente Martir de Obando - Bilbao. 


Aunque largo sea el camino y el cansancio acedie màs grande es la recompensa del que saber seguir adelante y llegar hasta el final, estimados compañero ese es el mensaje que quiero que meditemos esta semana, luchemos por que este proyecto sea realidad sabemos que con su ayuda y la ayuda de Jesús lo lograremos.

Bendiciones!!!

EDER F BOLAÑO ROCHA
VICE..PUP 

miércoles, 8 de agosto de 2012

Gustad y ved qué bueno es el Señor


Lectura del santo evangelio según san Juan (6,41-51):

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios."
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Palabra del Señor

JESÚS ES EL PAN VIVO

jueves, 2 de agosto de 2012

DOMINGO 29 DE JULIO DE 2012


El discurso del pan de vida: la multiplicación de los panes

La liturgia dominical interrumpe la lectura continua del Evangelio de Marcos (ciclo B) y durante cinco semanas nos propone considerar el capítulo sexto del Evangelio de Juan, el discurso del pan de vida. Contra lo que podría parecer, el cambio no resulta demasiado brusco, porque el domingo pasado contemplamos a Jesús como un buen pastor que siente lástima de la multitud que andaba como ovejas sin pastor. Terminaba entonces el Evangelio diciendo que Jesús “se puso a enseñarles con calma”. Hoy, en el Evangelio de Juan, vemos que, en una situación similar, Jesús no sólo enseña, sino que se preocupa de alimentar a esa multitud, que le había seguido “porque había visto los signos que hacía con los enfermos”. La capacidad de compasión de Cristo no se concentra sólo en los problemas del espíritu, sino que mira también las necesidades del cuerpo: la enfermedad y el hambre. No puede ser de otro modo en quien es la Palabra hecha carne, por el que la carne, la corporalidad humana se convierte en sacramento de la presencia de Dios en nuestro mundo.
Una multitud en un lugar apartado crea realmente un problema logístico. ¿Cómo alimentar a tanta gente? Jesús implica a sus discípulos más cercanos en el problema, e interroga a Felipe. La respuesta del apóstol es razonable, pero no exenta de generosidad: ni siquiera gastando todo lo que tenían a disposición en la bolsa común, unos doscientos denarios, podrían alimentar a tantos. El problema excedía las fuerzas humanas de los apóstoles, por más buena voluntad que quisieran ponerle.
La solución va a venir por medio de la escasa provisión de “un muchacho”, que, por lo que se deduce del texto, está dispuesto a compartir lo poco que tiene. Nos viene a la memoria que precisamente de los que son como niños es el Reino de los Cielos (cf. Mc 10, 14); pero podemos también recordar al “muchacho” de los poemas del siervo de Yahvé (cf. Is 42, 1; 52,13), que representa a Jesús mismo, que se ha hecho pobre para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Cor, 8, 9). Jesús nos enseña que poniendo a su disposición la propia pobreza con generosidad y confianza los bienes se multiplican y alcanzan para muchos. El milagro consiste en compartir para repartir.
La multiplicación de los panes trasciende, como es fácil de entender, la dimensión meramente material o logística. No se trata sólo de un milagro que sacia el hambre de la multitud, sino, sobre todo, de un “signo” que significa la presencia actual del Reino de Dios, que nos enriquece de otros bienes que los puramente materiales (la salud del cuerpo y el pan que sacia su hambre). La cercanía de la pascua, indicada al principio del Evangelio, y el gesto de acción de gracias, antes de repartir el pan, aluden al sacrificio de Cristo en la cruz y al pan eucarístico, memorial de su Pasión: no sólo la solución del problema puntual (que también requiere respuesta), sino la salvación radical y definitiva que Jesús ha venido a traernos: la comunión con Dios Padre y entre nosotros, la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz de que habla Pablo en la segunda lectura. No es posible formar un solo cuerpo en un solo Espíritu si no somos capaces de compartir la fe en el único Señor, pero también nuestro pan.
Las obras de misericordia y las acciones de solidaridad realizadas por la Iglesia y los cristianos, como remediar el hambre de los pobres o el dolor de los enfermos, se han de hacer precisamente porque hay personas que sufren hambre y enfermedad y que, como en el caso de Jesús, deben despertar nuestra compasión y movernos a la acción. Pero esas acciones tienen que ser además “signos” que hablan de la presencia en el mundo del Reino de Dios, de Jesucristo que nos lo ha traído, de un corazón nuevo en aquellos que han aceptado la Palabra y a la persona de Jesús, de nuevas relaciones entre los seres humanos.
De hecho, en el Evangelio de hoy, las gentes que comen hasta saciarse algo perciben de esa presencia que va más allá de la materialidad del pan multiplicado. Conocían sin duda el episodio del profeta que dio de comer a cien con veinte panes, y vieron que lo realizado por Jesús, que excedía con mucho el milagro de Eliseo (cinco mil alimentados con cinco panes, y todavía sobraron doce canastas), era signo del “Profeta que tenía que venir al mundo”. Pero, al parecer, en ellos pudo más el interés inmediato; de ahí que, más que escuchar al profeta, quisieran hacerlo a la fuerza rey, esto es, investirlo de poder político y militar, pues un líder dotado de tales poderes había de ser invencible. El mesianismo político-militar tenía para ellos más atractivo que la palabra profética desprovista de poder. En la voluntad de hacer de Cristo un rey al uso de los reyes de este mundo se esconde la otra voluntad, que al parecer acompaña permanentemente a los hombres en sus relaciones con Dios: la de manipularlo y ponerlo al servicio de los propios intereses particulares (que, por cierto, son opuestos a otros grupos humanos, a los que “nuestro” Dios habría de combatir y derrotar).
Se entiende que Jesús, “sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró a la montaña él solo”. Aunque las ausencias de Dios y de Jesucristo en la vida del creyente pueden tener diversos significados que es preciso discernir adecuadamente, hoy se nos avisa que una de sus posibles causas es precisamente la voluntad de hacer de Jesús y de Dios el talismán que resuelve de manera mágica nuestros problemas, y no la Palabra que hemos de escuchar, y que si realiza “signos” que escapan a nuestras capacidades (por ejemplo, a nuestro presupuesto), no por eso deja de contar con nosotros, de preguntarnos, de implicarnos en los problemas reales que se apresta a resolver, para que participemos activamente con nuestra generosidad (lo poco que podamos aportar) y nuestra confianza. Sólo así nuestra vida cristiana personal y comunitaria puede irse convirtiendo ella misma en un signo profético que multiplica el bien y habla con elocuencia de la presencia entre nosotros de Cristo, Profeta y Rey de un Reino que no es de este mundo.